viernes, 5 de febrero de 2010

Alas

Reenganchando con la anterior entrada, voy a aprovechar estas líneas para dedicárselas a varios poetas que, tomando como fuente de inspiración pequeños invertebrados, construyen un poema que roza lo universal.
Es el caso, en primer lugar, de Quevedo. Remontándonos al s. XVII encontramos bajo la etiqueta de Poesía Festiva abundantes sonetos dedicados a las más pequeñas cosas, así por ejemeplo, a una nariz, a unas enaguas, a una calva, y, en relación a esta entrada, dos sonetos dedicados al mosquito. Hipérbaton y artificio, juguemos a descifrar las siguientes líneas:

BEBE VINO PRECIOSO CON MOSQUITOS DENTRO
Tudescos Moscos de los sorbos finos,
caspa de las azumbres más sabrosas,
que porque el fuego tiene mariposas,
queréis que el mosto tenga marivinos;
aves luquetes, átomos mezquinos,
motas borrachas, pájaras vinosas,
pelusas de los vinos envidiosas,
abejas de la miel de los tocinos,
liendres de la vendimia, yo os admito
en mi gaznate pues tenéis por soga
al nieto de la vid, licor bendito.
Tomá en el trazo hacia mi nuez la boga,
que bebiéndoos a todos, me desquito
del vino que bebistes y os ahoga.







AL MOSQUITO DE LA TROMPETILLA
Ministril de las ronchas y picadas,
mosquito postillón, mosca barbero,
hecho me tienes el testuz harnero
y deshecha la cara a manotadas.
Trompetilla que toca a bofetadas,
que vienes con rejón contra mi cuero,
Cupido pulga, Chinche trompetero
que vuelas comezones amoladas,
¿por qué me avisas si picarme quieres?
que pues que das dolor a los que cantas,
de Casta y condición de potras eres.
Tú vuelas y tú picas y tú espantas
y aprendes del cuidado y las mujeres
a malquistar el sueño con las mantas.

Francisco de Quevedo, Antología Poética, Boreal, Madrid, 1999.




Hay que mencionar también, casi por obligatoriedad, el precioso y reconocido poema de Antonio Machado dedicado a las moscas. Encontramos en dicha composición la melancolía tan propia del poeta, casi en forma de oda diría yo, pues a través de las moscas, que evocan todas las cosas, se rememora toda una vida.
Se enmarca el poema en una sección de Soledades. Galerías. Otros poemas titulada Humorismos, Fantasías, Apuntes, subtitulada por el poeta como Los Grandes Inventos. Seguro que no os ha pasado inadvertida la similitud que esta etiqueta guarda con la de Quevedo - Poesía Festiva-. No obstante, si bien en Quevedo encontrábamos sátira y caricatura, en Antonio Machado nos vamos a embarcar en una travesía simbolista rumbo a la nostalgia.

XLVIII
Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.
¡Oh viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!
¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!
Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,
—que todo es volar—, sonoras
rebotando en los cristales
en los días otoñales...
Moscas de todas las horas,
de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,
de siempre... Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado
sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.
Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.
Antonio Machado, (1907), Soledades. Galerias. Otros Poemas en Poesías Completas, Austral, Madrid, 1974.



Salimos de España y aterrizamos en Chile para ir al encuentro de otro gran poeta, Pablo Neruda. Resulta que incluso en la temática amorosa encontramos poemas cuyos protagonistas son los insectos, en este caso las abejas. Notemos cómo al hablar de abeja seguro que tod@s pensamos inmediatamente en el aguijón, pues ¿quién no ha sentido alguna vez ese punzante dolor?. Precisamente esa es la intención del poema que expongo a continuación. Tal como pican las abejas, duele el amor cuando se ha perdido.



POEMA Nº 8
Abeja blanca zumbas -ebria de miel- en mi alma
y te tuerces en lentas espirales de humo.
Soy el desesperado, la palabra sin ecos,
el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo.
Última amarra, cruje en ti mi ansiedad última.
En mi tierra desierta eres tú la última rosa.
Ah silenciosa!
Cierra tus ojos profundos. Allí aletea la noche.
Ah desnuda tu cuerpo de estatua temerosa.
Tienes ojos profundos donde la noche alea.
Frescos brazos de flor y regazo de rosa.
Se parecen tus senos a los caracoles blancos.
Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra.
Ah silenciosa!
He aquí la soledad de donde estás ausente.
Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas.
El agua anda descalza por las calles mojadas.
De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas.
Abeja blanca, ausente, aún zumbas en mi alma.
Revives en el tiempo, delgada y silenciosa.
Ah silenciosa !
Pablo Neruda, Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada, Seix Barral, Barcelona, 1996.




Como hemos podido comprobar una vez más, pequeños temas dan pie a grandes poemas. En la anterior entrada he hablado sobre frutas, en estas líneas los insectos han sido los protagonistas y en la próxima exposición la protagonista será la piedra. Hasta entonces, que la trascendentalidad de las pequeñas cosas os aporte unos gramos de inspiración.

UN CANTO Y UNOS VERSOS
Nos han visto postrados al rumos de unos rezos
que aprendimos de niños, cuando todo era bueno.
Después de haber crecido como la mala hierba,
pletóricos de ausencia y en pantanosas tierras;
de haber dudado tanto, de habernos confiado,
por pálidos reflejos, a credos nada claros...
Teoremas formulamos y frases aprendimos
y en nubes de ilusión buscamos raciocinio.
Capítulos trazamos de complicada historia
que ahora, sin nosotros, se desenvuelve sola.
Y estamos al amparo de débiles recuerdos:
la señal de la cruz, un canto y unos versos.


Leopoldo Alas (1996), La posesión del miedo en Poesía Española Reciente, Cátedra, Madrid, 2008.

2 comentarios:

marisa dijo...

Preciosa entrada.la selección de los poemas es genial y tu visión de esa poesía de las pequeñas cosas me ha gustado mucho.Un abrazo

Georgina Hübner dijo...

Muchas gracias, Marisa. Un placer tenerte por aquí y el haber podido acceder a tu poesía. Un saludo y que las letras fluyan por siempre :)